
31 de enero de 2002
Nuevo análisis para detectar gen que causa cáncer de colon
Unos investigadores han desarrollado una técnica que detecta,
en la materia fecal, pequeñas cantidades de un gen que produce
cáncer de colon. Con las mejoras previstas, la técnica
podría convertirse en un análisis específico y no
invasivo para detectar el cáncer colorrectal en estadios
tempranos. Este debería mejorar las posibilidades que los
pacientes tienen de curarse.
Los investigadores publicaron los primeros ensayos de factibilidad
del nuevo análisis para detectar mutaciones en el gen APC
que causa cáncer, en el número del 31 de enero de 2002,
de la revista New England Journal of Medicine. Detectaron
mutaciones génicas en cerca del 60 por ciento de los pacientes
examinados que presentaban los primeros estadios de cáncer
colorrectal. No se encontraron análisis falsos positivos en los
pacientes que no tenían cáncer.

“Básicamente, estábamos buscando una aguja en un pajar, pero la búsqueda era aún más complicada porque debido a la diversidad de mutaciones, ni siquiera sabíamos el tamaño o la forma de la aguja”.
Bert Vogelstein
“Las muertes producidas por el cáncer de colon se
pueden prevenir totalmente mediante la detección precoz”,
dijo el investigador del Instituto Médico Howard Hughes Bert
Vogelstein, autor senior del estudio. “Si los cánceres
de colon se detectan lo suficientemente temprano, antes de que se
diseminen, son curables con métodos quirúrgicos directos
o métodos colonoscópicos”, dijo.
Vogelstein y sus colegas en el Sidney Kimmel Comprehensive Cancer
Center de la Universidad Johns Hopkins, colaboraron con investigadores
de Exact Sciences Corp. en Maynard, Massachusetts, de la Universidad de
Uppsala en Suecia, de la Clínica Lahey en Burlington,
Massachusetts, y del M.D. Anderson Cancer Center de la Universidad de
Texas.
Una de las ideas que motivó a los investigadores fue la
necesidad de un análisis específico y no invasivo que se
pudiera aplicar ampliamente, y de esa forma aumentar el número
de personas que se beneficien con la detección precoz.
“Los exámenes actuales, tales como la colonoscopía
y la detección de sangre oculta en la materia fecal, tienen
problemas significativos. Las colonoscopías son invasivas y no
hay suficientes colonoscopistas profesionales en el país para
realizar los exámenes, incluso aún si las personas
estuvieran dispuestas a someterse a ellos. Y si bien las pruebas para
encontrar sangre oculta en la materia fecal son útiles, tienen
varios problemas que han alentado la búsqueda de exámenes
no invasivos y más específicos para la detección
precoz de los cánceres colorrectales”, dijo
Vogelstein.
El gen APC fue descubierto en 1991 por los grupos conducidos
por Vogelstein y Kenneth W. Kinzler en Johns Hopkins, el exinvestigador
del HHMI Raymond White en la Universidad de Utah y Yusuke Nakamura en
la Universidad de Tokio. Se eligió al gen APC para el
nuevo análisis dado que desempeña una función
única en la patogénesis del cáncer de colon.
“Los exámenes que se basan en estudios genéticos
tienen ventajas sobre las pruebas de sangre oculta en la materia fecal,
dado que las mutaciones en estos genes no son únicamente
marcadores de la enfermedad, sino que también conducen a ella. Y
las mutaciones en APC inician el cáncer, así que
están presentes desde el primer momento en todas las
células cancerosas”. APC es un gen supresor tumoral
de las células, y cuando la mutación elimina su
función, las células toman una vía que las lleva
hacia la malignidad.
Al poco tiempo de empezar, los investigadores se encontraron con
problemas para detectar, en las muestras de materia fecal, las
mutaciones en el gen APC. Mientras que las mutaciones en
APC se encuentran en casi todos los tumores, sólo
están presentes en 250 moléculas de APC presentes en la
materia fecal; el resto proviene de células normales esparcidas
en las heces. Por otra parte, el ADN humano sólo representa
cerca de una millonésima parte del ADN total que se encuentra en
las muestras de materia fecal, dijo Vogelstein; la mayoría del
ADN presente en heces proviene de bacterias. Finalmente, las mutaciones
en APC pueden ser de distintos tipos y pueden ocurrir en
cualquier parte de una región del gen que tiene alrededor de mil
nucleótidos, lo que hace que las mutaciones sean especialmente
difíciles de detectar de forma consistente.
Los científicos evitaron estos problemas perfeccionando las
técnicas para aislar el ADN humano de las muestras de materia
fecal, y para aislar y amplificar las largas porciones de ADN que son
necesarias para detectar las mutaciones en APC. La clave para
detectar las mutaciones en APC fue el desarrollo de un nuevo
método analítico que los investigadores llamaron
“fraccionamiento digital de proteína”.
“Básicamente, estábamos buscando una aguja en un
pajar, pero la búsqueda era aún más complicada
porque debido a la diversidad de mutaciones, ni siquiera
sabíamos el tamaño o la forma de la aguja”, dijo.
“Encontramos que si separábamos la muestra en varias
muestras más pequeñas —como si estuviéramos
separando un gran pajar en pajares minúsculos— eso
hacía mucho más probable que detectáramos las
‘agujas’, o las mutaciones en APC”. Los
científicos también se basaron en el conocimiento de que
todas las mutaciones detienen la producción de proteínas
del gen APC, dando como resultado proteínas truncadas que
se pueden detectar gracias a su método.
Para probar la viabilidad del análisis, los
científicos lo aplicaron a muestras de materia fecal
provenientes de 28 pacientes con cáncer de colon, de 18
pacientes con adenomas benignos tumores que a menudo llegan a ser
malignos— y de 28 personas sanas. “Queríamos probar
los casos más difíciles, así que elegimos a
pacientes con estadios tempranos de cáncer y a pacientes con
cánceres premalignos; en principio ambos tipos de
cánceres se podrían curar mediante cirugía
rutinaria, si fueran detectados a tiempo”, dijo Vogelstein.
Usando el análisis, los investigadores detectaron mutaciones
en el gen APC, en el 61 por ciento de los pacientes con
cáncer colorrectal; en el 50 por ciento de los pacientes con
adenomas; y en ninguna de las personas sanas.
“Estos porcentajes se comparan favorablemente tanto en
sensibilidad como en especificidad con otras pruebas extensamente
usadas para la detección precoz del cáncer, incluyendo la
mamografía y el Papanicolau”, dijo Vogelstein.
“Creemos que podemos aumentar la sensibilidad a más del 70
por ciento con sólo analizar más moléculas de
APC en cada muestra”.
La ausencia de falsos positivos hace al análisis
particularmente atractivo para buscar las mutaciones, dijo. “Una
razón que explica el relativo bajo acatamiento de otras pruebas
no invasivas es la falta de confianza, debido a los falsos positivos
que producen esas pruebas”, dijo Vogelstein. “Pero si se
observa una mutación con este análisis, los resultados
que hasta ahora hemos obtenido sugieren que es muy probable que haya un
cáncer o una lesión premaligna en el colon o en el recto
del paciente”.
Algún día los médicos podrían combinar
el análisis de APC con otra prueba diseñada para
detectar mutaciones en un gen llamado BAT26, que Vogelstein y
sus colegas publicaron en el número del 2 de febrero de 2002, de
la revista médica británica, The Lancet.
“Este ensayo complementario podría detectar una
fracción significativa de cánceres que se podrían
pasar por alto con los análisis de APC, y con la
combinación de las pruebas probablemente se podría
detectar a más del 80 por ciento de las lesiones”,
dijo.
Vogelstein dijo que no anticipa ningún problema
técnico insuperable en la transformación del
análisis de APC en un examen clínico
potencialmente rentable. Advirtió que se necesitará un
estudio mayor que repita las altas especificidad y sensibilidad de los
resultados iniciales, antes de que la prueba pueda ser considerada para
un potencial uso clínico. Y en los próximos años,
Vogelstein espera que la ciencia proteómica proporcione avances
en el análisis de las proteínas, lo que hará
aún más sencillo el análisis de las
proteínas truncadas que se detectan en estos
análisis.
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